Malachi Martin noveló la traición eclesial que Pablo VI intuyó en 1972
Homo Legens rescata en español 'El último papa', 774 páginas donde el exjesuita y exorcista cifró en un 85 % la base real de su trama.
El 29 de junio de 1972, en la solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo, el papa Montini pronunció una frase que no ha envejecido: tenía la sensación de que «por alguna grieta había entrado el humo de Satanás en el templo de Dios». No era imagen poética. Era diagnóstico: confusión doctrinal, duda instalada, una crisis que roía la Iglesia desde sus cimientos. Aquel pontífice que había clausurado el Concilio Vaticano II con esperanza contemplaba, apenas siete años después, una institución que no reconocía.
Hay una novela que convierte esa intuición en argumento. Se titula *El último papa*, la firma Malachi Martin, y la editorial Homo Legens la ha puesto por fin al alcance del lector español, en traducción de Enric Tremps.
Quién era Malachi Martin
El nombre merece presentación. Malachi Martin fue sacerdote jesuita irlandés, doctor en lenguas semíticas por la Universidad de Lovaina, arqueólogo del Mar Muerto y secretario del cardenal Agustín Bea durante el Concilio Vaticano II. Abandonó la Compañía de Jesús en los años sesenta, se instaló en Nueva York y ejerció como exorcista hasta su muerte en 1999. Fue, en suma, un hombre que conoció la Iglesia desde sus salas de máquinas y que nunca dejó de escribir sobre lo que había visto.
Sostuvo hasta el final que *El último papa* estaba «basada en un 85 % en hechos reales» y que la mayoría de sus personajes existieron, aunque él les diera nombres de ficción. Esa afirmación es suya, no verificable desde fuera, y conviene retenerla como tal: declaración del autor, no dato establecido.
La trama y su clave de bóveda
El arranque sitúa al lector en 1963. En una capilla vaticana —y simultáneamente en otra de Estados Unidos, conectadas por teléfono— se celebra una ceremonia de entronización de Lucifer con participación de eclesiásticos de alto rango. Martin la narra con una frialdad litúrgica deliberada: no busca el escalofrío fácil, sino establecer una premisa. Si el humo de Satanás entró en la Iglesia, alguien abrió la ventana. La novela es, en esencia, la investigación de ese gesto.
A partir de ahí se despliegan treinta años de conspiración: una red de eclesiásticos, políticos y financieros —articulada en torno a la masonería y a un proyecto de gobierno mundial— trabaja para que la Iglesia renuncie a su identidad como Esposa de Cristo. El único obstáculo es un papa eslavo, hondamente espiritual, sitiado dentro de su propia curia y presionado para firmar su dimisión. Para la partida decisiva, ese pontífice de ficción confía en un joven sacerdote norteamericano.
En el corazón del libro, el papa ficticio recoge la frase de Montini y la hace suya: «He sospechado desde hace mucho tiempo que mi predecesor estaba en lo cierto cuando habló de que el humo de Satán había penetrado en la Iglesia. Hoy estoy convencido de ello». No es un guiño erudito: es la clave de bóveda de toda la obra.
Un diagnóstico que no caduca
Martin escribe desde la convicción de que la crisis de la Iglesia contemporánea no es solo humana —tibieza, mundanidad, afán de poder— sino también sobrenatural. El combate tiene dos frentes y ambos son reales. Esa es su apuesta narrativa y, para muchos de sus lectores, también su diagnóstico de civilización.
Fue un autor discutido. Varias de sus afirmaciones extraliterarias han sido cuestionadas, y la crítica académica lo trató con desconfianza. Pero como ficción, *El último papa* funciona con una eficacia que no depende de que sus premisas sean verificables: el ritmo es sostenido, la ambientación eclesial está documentada con precisión inhabitual en el género, y las 774 páginas se leen con la avidez de las mejores novelas de suspense.
Precisamente su extensión lo convierte en lectura de verano: el libro que solo el descanso permite abordar sin prisa, el que se empieza en una tarde libre y no se suelta hasta que cae la noche. Un verano da para mucho. Da, por ejemplo, para leer del tirón la novela más incómoda que se ha escrito sobre lo que le ocurre a la Iglesia por dentro.
Al cerrarla, la homilía de 1972 se lee con otra mirada. La pregunta que Pablo VI dejó en el aire —¿por qué grieta entró el humo?— no tiene respuesta cómoda. Martin no la da. Pero la formula con una fuerza que, más de veinticinco años después de su muerte, no ha perdido un gramo de vigencia.
*El último papa*, de Malachi Martin. Bibliotheca Homo Legens. Traducción de Enric Tremps. Disponible en librerías y en homolegens.com.